Opinión: La Libertadores, el torneo de generales

Esperemos que este 2023, Bolívar, The Strongest, Always Ready y Nacional Potosí, no olviden el terreno que pisan; porque, La Copa Libertadores 2023 –la aristocracia del barrio– es la arena en la que batallan equipos buenos, muy buenos, excelentes y casi insuperables.

Por Choloquenta

Entre la dinámica de lo impensado y la mecánica de lo holgado se mueven los equipos paceños en la Libertadores.

En las ultimas faenas se pusieron el cañón en la sien y apretaron el gatillo solos. Sacrificando la estética y ética (en el Siles, no puedes perder). Presentando casi siempre actos pésimos y jugados al ralentí… Convirtiéndonos, otra vez, en los partenaires del continente.

La sorpresa, el ingenio, la motivación, la sangre caliente y la carga de adrenalina eran marcas registradas, que hoy desaparición del perfil de nuestros representantes, que no hallan soluciones futbolísticas, no por falta de ímpetu, sino de juego y de ideas.
¿Por qué hurgamos siempre la misma herida? No es por cosa de la fortuna, sino de negligencia. Error de cálculo de parte de los regentes del fútbol paceño.

Por si alguien obvió el rótulo, La Copa Libertadores es la aristocracia del barrio, es la arena en la que batallan equipos buenos, muy buenos, excelentes y casi insuperables.
Para el torneo de generales, no basta con un arreón de equipo, que se juegue por la dinámica del desequilibrio y velocidad… No, no alcanza.

Para seguir vivo en la Libertadores 2023 se tendrá que meter más intensidad, más mentalidad ganadora, más temple, más jerarquía, más inteligencia, pero, sobre todo, más fútbol.

Fernando Quenta es Director de Canchallena